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miércoles, 11 de noviembre de 2009

Colegio-Carcel

pues ya os lo dije, mi experiencia al colegio ha sido una pesadilla. para todo el mundo y en general creo que no sea una época genial; no importa si eres inteligente, estúpido, guapo, feo, extrovertido... ¡siempre habrán niños maléficos cachondeandose de tí, pequeño patito feo! Os digo la verdad, cada vez que he hablado de este tema me han contestado lo mismo: un período de mierda, entre altos y bajos, por supuesto te lo pasas muy bién y haces las primeras amistades, pero siempre un período de mierda.
Y yo sí que lo he hablado mucho, ya que mi escuela por sí misma era una pesadilla. Un edificio que en aquella época me parecía algo raro, casi mágico, rodeado de una atmósfera oscura y griz; era un colegio de misioneros, pero un colegio de verdad ya que sólo un pasillo nos separaba de las habitaciones de los curas.
Las aulas, todas contaban con sillas, pupitres y mesas del profesor muy viejas, así como los postigos, las ventanas, todo era muy antiguo; casi como si los objectos contaran la historia del edificio y de los alumnos de los años pasados. También por las fotografías colgadas a las paredes, en los pasillos, no nos costaba imaginar viejas historias, más bién era una de las cosas que más nos gustaba hacer. Mi escuela era muy pequeña; sólo 1 sección para el primer ciclo y dos por el segundo, así que a pesar de las 3 plantas había muy pocas aulas; pero los baños eran increibles, aún hoy sigo sognando con ellos. Eran viejos, viejísimos; los grifos tenían una forma muy rara y había un montón de inodoros, no sé porqué. También había un comedor gigante, "el refectorio", lleno de mesas, donde las monjas eran las camareras.
No hace falta que lo repita otra vez, pero todo parecía gritar misterio, hasta los baños. Pero lo que nos daba más miedo y intrigaba a la vez, eran las zonas "prohibidas".
Ya os conté de los pasillos que conducían al colegio verdadero de los curas; estos hacían parte de las zonas en las que no estaba permitido entrar, así como los cuartos siempre cerrados y algunas escaleras que llevaban no sé donde; la aula de la 3^B, que tuve la suerte de vivir, contaba con una escalera de caracol cuyo final siempre quedó oscuro. Se cuenta que una vez un chico se atrevió a subir y un cura le pegó y humilló delante de todos.
Ni hablar de las comidas. En aquel refectorio maloliente, las mesas siempre estaban sucias. La comida asquerosa, las monjas nunca sonreiban. Había una especie de "guarda", una mujer cuya tarea era garantizar el silencio durante toda la comida. Sólo nos era concedido hablar durante la oración, antes de comer. Los quienes hablaban, ¡afuera! Y la guarda siempre gritando Silencio! Eeeh! Basta!
Después de la comida, ibámos a jugar en el patio. Lo único positivo, el patio. Podiamos jugar a futbol, baloncesto, escondite, a lo que queramos. Y apróximadamente a las 3 empezaba el "doposcuola", así que todo el mundo en fila y a subir para hacer los deberes en aula, con la misma "guarda" del refectorio que se ocupaba de nosotros.
Los que terminaban primero podían bajar para jugar y esperar los padres. Yo no me quedaba casi nunca después de las 3 ya que por suerte venía mi padre a recogerme, pero cuando me quedaba me lo pasaba muy bién: siempre iba con unos cumpañeros atrevidos a la exploración de las zonas prohibidas, así descubrimos pasillos larguísimos con fotos aún más viejas y un montón de objectos en desuso, y corredores "alternativos" que llevaban a zonas conocidas. Algo horroroso y fantástico a la vez, pero bueno, eramos niños con unas ganas increíbles de rebelarnos a los esquemas que se imponían. Vaya miedo, ¡y durante 8 años! tanto nos imponían reglas y absurdas forma de pensar, que cada vez que escuchaba a otros chicos hablando de ideas diferentes sobre el mismo asunto casi me asustaba, me preocupaba. Igual lo tomaba todo demasiado en serio, era una niña muy educada y para no dar preocupaciones a mis padres siempre trataba de portarme bien; pero os aseguro que cuando empecé el instituto, a la hora de subir a la aula todo el mundo charlaba y hacía ruido - a mí me parecía tan raro pero raro... Que me dí cuenta de la cantidad de chorradas que nos inculcaban; hablaban tanto de respeto y eran los primeros en enseñarnos a horrorizar delante de cosas y personas diferentes, hasta convencernos que fuera justo. Por mucha ilusión que me haga hablarlo, (y no lo niego, siempre que paso por Via Bosa con mis amigos les digo Mira! Esta era mi escuela...y bla bla bla a contarlo todo, como acabo de hacer con vosotros jajaj) es absurdo pensar que sus manera de educar se basaba en prohibiciones muy severas e incluso humillaciones. Sí, porque los sábados por la tarde, a los que se quedaban a la misa en la iglesia del colegio (y eso no era obligatorio) se les respetaba más, y podían incluso salir con antelación de la clase, por la mañana. Los curas que celebraban la misa eran los mismos que nos daban clase. Menuda sensibilidad...

jueves, 7 de mayo de 2009

Grabaciones

Hola chicos, estaba pensando en el trabajo con las grabaciones. Cuando era pequeña mis primos, más grandes, siempre grababan mi voz en una cinta para guardar recuerdos de aquel momento. Casi siempre eran almuerzos en casa de mis abuelos y yo decía un montón de tonterías, pues tenía 3 años y me acuerdo que me gustaba hacer la imitación de Andreotti... brrr! Desgraciadamente (o por suerte) ya no sé donde se encuentran ahora aquellas cintas.

Ahora a los 22 tengo que hacerlo otra vez (no Andreotti por supuesto) ...A lo mejor ese trabajo vá a ayudarnos en acostumbrarnos a nuestra voz, porqué me parece que casi todos tenemos vergüenza ...

Pues, hasta mañana, día pesadísimo de seis horas =/

Un abrazo, Roberta

jueves, 19 de marzo de 2009

Recuerdos

Hola, en clase hemos hablado sobre las cosas que todavìa tenemos que hacer, ya hemos hecho, que estamos haciendo y las que nunca haremos.

Yo creo que nunca me casarè porque para mi casarse es feo, se puede convivir tranquilamente sin casarse. Casarse es màs laborioso, y el amor no dura para siempre. Ademàs creo que el matrimonio extinguia la pasiòn.

Todavìa tengo que encontrar una chica que me gusta, porquè tengo gustos dificiles.

Ya me he fracturado un hueso jugando a fùtbol: estaba jugando como portero y un pelotazo me golpeò la muñeca fracturandola.

Ahora estoy estudiando, y creo de continuar en futuro.

Querìa compartir con vosotros unos recuerdos de mi precedente escuela. Son tonterìas de mis profesores que en aquel tiempo me hecieron muy reìr y entonces las ecribiò en mi diario (la traducciòn es un poquito escasa, pero son expresiòn dificiles para traducir) :

“Por el punto G pasan infinitas rectas”


“Yo tengo que hacer para vosotros una medalla para fijar en la cabeza por lo tanto paseàis con la medalla fijata de “hinchadores de bolas cualificados””


“Tienes presente esas cosas que estan colgadas en media aire?Tu Vacca (apellido del compañero) me las trituras”


-criticando un dibujo de arte con medidas mal heche-

“Si a mi me hace falta una llave de 10 centìmetros y tu me haces una de 9, me has hecho una llave de 9 centìmetros, has intendido?”


“Uno de estos dias te tiro por la ventana y espero para oìr el sonido también”


“Tocca Vacca, scapellati!”(Esta era intraducibile!)


“Si no pones el movìl en la mochila, ti du streccu(“te lo quebro”, pero sale mejor en sardo), como dicen en Oxford”


“Un hombre antes de ir a la guerra, preguntò a un sacerdote de hacerle uno Scapolare(Pequeño objecto donde las personas religiosas ponen un ruego) para protegerle. El hombre volviò sano y salvo desde la guerra. Después leyò la oraciòn que estaba en lo scapolare, y diceba: “Bai Bai, che is fillusu de bagassa no morrinti mai!(Vas tranquilo que los de puta madre no mueren nunca!)”


Alumno: “He estudiado todo de esto autor, lo conozco muy bien”

Prof: “Vale, entonces te pregunterò todo de el, los pelos del pubis también!”


Prof: “Pau, cual es la nota que querrìas en el expediente escolar?

Alumno: “Ocho”

Prof: (responde con el dedo del medio)


“Tengo una veneranda edad y las nalgas me quedan estrechas” (hablando sobra una silla incòmoda)


referido a el hecho que habìa ratones en la escuela:

“Chicos, podeìs igualmente entrar, son solo ratonitos, no son rata de alcantarilla almizclena para cabalgar!”

en respuesta a un alumno que protestaba contra el permiso de las chicas para salir desde la clase durante la ùltima hora


“Las chicas tienen diferentes necesidades respecto a vosotros, chicos” “Vosotros a veces el baño lo empleate en manera impropria...” y añade riendo “Cada uno la interpreta como quiere”