Sin duda, aunque empezada por motivos infelices, una de las experiencias que marcó mi vida y la cambió en positivo fue la psicoterapia. La mayoría de las personas sigue viéndola como algo raro, muy a menudo sinónimo de locura; también hay quien cree que sea inútil, una pérdida de tiempo. Incluso yo era escéptica, hasta que llegaron los primeros resultados. Empecé a los 19: una época bastante pesada, caracterizada entre otras cosas por una situación familiar dificil. Luego escasa ganas de estudiar, miedos y pensamientos normales de una chica de 19; lo que pasó fue que mis miedos contribuyeron a que casi rechazara la comparación con los demás. No podía salir, ir a clase por miedo de la gente, no conseguía participar a un debate; de examenes ni hablar, me sentía incómoda con mis amigos, hasta que hubo unos meses en que sólo me quedaba en casa sin hacer nada todo el día, ni siquiera quería hablar con mis padres que estaban muy preocupados. Asi qué acepté ir a una psiquiatra; ¡al principio era un drama! Cada semana una especie de tortura. No sabía ni donde empezar y mi doctora, aunque me ayudara, dejaba que yo hablara sin preguntarme nada. En algunas citas sólo lloraba o me quedaba en silencio. Pero también eso me ayudó; luego comprendí que el hecho de que nunca me pidiera nada tenía su porqué. Dejaba que yo reordenara mis pensamientos y sacara conclusiones por mi cuenta; y si no lo conseguía, me recomandaba caminos sin ser inoportuna o indiscreta. Aprendí a canalizar mis estados de ánimo evitando reacciones exageradas, a dar la justa importancia a cada asunto; desde que empecé a analizar mis errores y comprenderlos, sentí una nueva fuerza. Y cuando me daba cuenta de que era yo la que guiaba este camino, me sentía cada vez menos tonta. Con unos esfuerzos conseguí hacer mucho y descubrir mis calidades y defectos.
Igual todo eso puede parecer normal, y por supuesto lo es, pero en aquella época ni sabía que quisiera decir tener confianza en sí mismo! Y cada paso adelante aunque pequeño era un triunfo. A lo mejor necesitaba el apoyo de una figura ajena y mayor ya que me resultaba dificil hablar con cualquiera; además algunos temas eran muy pesados y es dificil encontrar a un amigo que a los 19 sepa escuchar y comprender.
Hace dos años que ya no voy; me dí ánimo y decidí seguir "sola" mi camino. Ya sé que tengo muchísimo por aprender, pero ¿que pasaría si cadauno de nosotros tuviera el coraje de verse como realmente es aunque sólo durante poco, y dirigir sus miedos hacia algo positivo?
Igual todo eso puede parecer normal, y por supuesto lo es, pero en aquella época ni sabía que quisiera decir tener confianza en sí mismo! Y cada paso adelante aunque pequeño era un triunfo. A lo mejor necesitaba el apoyo de una figura ajena y mayor ya que me resultaba dificil hablar con cualquiera; además algunos temas eran muy pesados y es dificil encontrar a un amigo que a los 19 sepa escuchar y comprender.
Hace dos años que ya no voy; me dí ánimo y decidí seguir "sola" mi camino. Ya sé que tengo muchísimo por aprender, pero ¿que pasaría si cadauno de nosotros tuviera el coraje de verse como realmente es aunque sólo durante poco, y dirigir sus miedos hacia algo positivo?
;-)
1 comentario:
Creo que tu experiencia, Roberta, sea digna de elogiar. Deberían dar la posibilidad a todas las personas de reflexionar y parar a concerse mejor. Sus miedos, sus tristezas, todo lo que realmente tiene importancia en la vida de una persona...en fin, muchos aspectos de la vida que hoy en día casi nadie conoce o reconoce. Gracias por compartir esta experiencia. Un abrazo
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